Seguidores

viernes, 31 de mayo de 2013

La Sombra (Capítulo 11)

Abi se quedó en medio del pasillo sin saber muy bien que hacer; se sentía estúpida y tenía la sensación de que un enorme agujero se había abierto en su estómago.
La chica decidió explorar el inmenso edificio, en las plantas superiores la mayoría de las habitaciones eran dormitorios con baños incorporados.Pero en la primera planta había una inmensa sala llena de cuchillos, espadas, ballestas, arcos y flechas, hachas y otras muchas armas de fuego que jamás había visto.También había varias taquillas con los nombre de Rose,Ventua, Caleb, Hans... Hans, su padre... un cosquilleo le subió por toda la espina dorsal; era una sensación extraña.¿qué pintaba su padre en todo aquello?¿qué paso con su supuesta muerte en Irak?¿sabría su madre algo de todo aquello?
Rose irrumpió en la habitación con sus despampanante estilo de super modelo e interrumpió los pensamientos de la muchacha.
-¿Ha pasado algo? Caleb está muy raro, parece...-Dijo buscando la palabra adecuada.
-¿Enfadado?-Preguntó Abi.-Sí.-Dijo tras ver el asentimiento de Rose.-Solo le pregunté si él era humano y le pregunté si era un cambiante.-Explicó encogiéndose de hombros.
Rose se dio un pequeño golpe en la frente con la mano
-Por el amor de Dios,-dijo para sí-a Caleb no le gusta anda que le llamen así. Él es un Kalatary.
-Pero el dijo que ser un Kalatary y ser un cambiante es lo mismo.
-Sí, pero ``cambiante´´ es una forma de llamarle muy despectiva.Es como si a una persona con problemas mentales le llamas loca, puede ser muy molesto.Además, aunque no lo parezca, Caleb tiene sentimientos.
Abi bajó la vista al suelo avergonzada, pensó en como el chico se había enfadado con ella y se sintió de nuevo culpable e idiota.
-Yo no quería hacerle daño.-Murmuró.
-No te pongas así, Caleb es un poco melodramático; s ele pasará.-Dijo guiñándole un ojo.
Abi asintió no muy convencida.
-Bueno, a lo que iba,-dijo echándose un mechón de pelo hacia atrás.-Hans ha venido y Lord...-Abi no le dio tiempo a su compañera de acabar la frase.Salió corriendo de la sala de armas y fue directa al despacho de Lord Peniston, dónde supuso que se encontraría con su padre.
Abrió la puerta sin llamar, los dos hombres que charlaban animádamente, giraron sus cabezas al unísona y clavaron sus respectivas miradas en la muchacha.Pero Abi solo se fijó en el más alto.Un hombre de media edad; musculoso y atractivo a pesar de las canas que ya afloraban entre sus rubios cabellos.Sus ojos marrones se clavaron en los de ella y su pequeña boca se torció en una sonrisa amargada, que descubría unos pequeños hoyuelos a cada lado. Abi abrió más sus ojos.
-Hija...-Murmuró.-Hija mía...
Abi corrió hacia él; ambos se fusionaron en un abrazo.Todos los sentimientos negativos que la chica había experimentado hacía él durante las últimas horas se desvanecieron por completo; el odio, la frustración, inquietud, preocupación... uno a uno cayeron por sus mejillas en forma de lágrimas.
-Mi pequeña, mi niña.-Susurró al oído de Abi.
Hans la cogió en brazos como cuando era pequeña y la siguió abrazando mientras acariciaba suavemente sus rizos. Abi no podía ver sus rostro porque lo tenía escondido entre sus rizos; pero supo que estaba llorando por el temblor de sus hombros-Jamás había visto a su padre llorar; y eso hizo que se olvidase de todos aquellos años en los que ella y su madre sufrieron la pérdida de la persona más importante en sus vidas.
-Papá.-Murmuró.-Papá, te quiero.-Dijo.El hombre aún la abrazó más fuerte.
-Y yo a ti, pequeña.-Dijo entre sollozos.
Lord Peniston carraspeó y ambos se soltaron. Hans dejó a su hija en el suelo, pero la cogió de la mano.
Abi vio por el rabillo del ojo como su padre se secaba las lágrimas.Se fijo en su aspecto; estaba demacrado y sucio; su ropa estaba cubierta de una extraña substancia negra pegajosa y sangre .Abi se asustó por un momento al pensar que esa sangre era de su padre.
-¿Acabaste con la camada del norte?-Preguntó lord Peniston.
Su semblante estaba totalmente serio, le hacía parecer más viejo.Por primera vez Abi se fijó en una cicatriz que le cruzaba la frente y le llegaba hasta la sien; la chica juraría que antes no estaba ahí.Lord Peniston parecía un personaje sacado de un libro.
-Diez, una camada de diez Nanturias.-Dijo su padre pasándose la mano por el revuelto pelo.
-Bien,¿hubo pérdidas?_preguntó cruzando los brazos sobre el pecho.
-Dos niños murieron y la huerta de la familia ha sido arrasada.-Respondió agarrando más fuerte la mano de su hija al recordar los cuerpos destrozados de los niños tendidos en el suelo.
-¿Pudiste reconocerlos?-Preguntó.
-Louis Run y Peter Tommo; estaban jugando cuando les atacaron.-Respondió.
Abi sintió que el corazón se le encogía al recordar al niño con el que habían hablando ella y Caleb cuando iban hacia Campbell. ``Yo de mayor quiero ser como tú ´´ le había dicho a Caleb
 cuando éste le reveló que era un Guardián. Abi recordó como le brillaban los ojos al niño, y se lo imaginó tendido en el suelo, inerte.Desterró esa imagen de su mente al sentir un escalofrío a lo largo de su columna vertebral.
Lord Peniston asintió bajando la mirada a sus botas.
-Cada día hay más, y se están volviendo realmente peligrosos; ya no atacan solos, es como si hubieran desarrollado la  inteligencia; atacan en grupo y sin piedad.-Comentó Hans.
.Sí, lo he notado; las cosas están cambiando no solo en los Nanturias; el resto de Dolontes se comportan igual y los daños son cuantiosos; tanto personales como materiales.-Dijo Lord Peniston.
-Se están aliando; como si algo los uniera; como si algo o alguien los estuviese llamando a obedecerle...-Hans miró al suelo al igual que Lord Peniston.-Atacan las casas y arrasan con todo, nunca antes había visto algo así, antes no hacían eso.
De repente ambos levantaron la cabeza y se miraron fijamente.
-La Sombra.-Dijeron al unísono.
Abi, que había asistido a toda la conversación en un silencio total, soltó la mano de su padre.Él la miró desconcertado.
-¿Que pasa?-Preguntó la muchacha.
-Hay problemas, pequeña; no pasa nada, lo solucionaremos.-Dijo acariciándole la mejilla con delicadeza.
-Abi, ¿no tenías que amueblar tu habitación?-Preguntó Lord Peniston.
La chica asintió, era lo suficientemente lista como para darse cuenta de que quería hablar con su padre a solas; pero una parte de su mente exigía una explicación. Abi no movió ni un músculo, pero la mirada de su padre hizo que cambiase de opinión y que abandonase el despacho a regañadientes.
Allí fuera, esperándola, apoyada en la pared estaba Rose, la chica clavó sus oscuros ojos en los de ella de manera inquisitiva.
-¿Que ha pasado?-Preguntó.
-Mi padre estaba ahí; dijo algo de que una camada de Nanturias mató a dos niños, también dijo que se comportan de manera extraña, de que se están aliando y que son muchos.-Explicó atropelladamente.-También mencionó algo sobre una sombra.
Rose se enderezó y abrió muchos los ojos, el color había huido de su cara, y ahora estaba blanca como un fantasma.
-¿Sombra?¿La Sombra?-Preguntó incrédula.
-Sí, fue como si tuviesen miedo...
-¡Que Dios nos proteja!-Dijo elevando la voz.
Abi la miró boquiabierta, jamás habría pensado que una chica como Rose fuera creyente.
-¿Crees en Dios?-Preguntó.
La chica le miró sorprendida.
-Espero que haya alguien ahí arriba; pero, sobretodo, espero que esté de nuestro lado.-Dijo.-¿Acaso no creéis los humanos en un Dios?-Preguntó viendo la incrédula mirada de Abi.


No hay comentarios:

Publicar un comentario