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viernes, 10 de mayo de 2013

La División (Capítulo 6)

Abi aún no había asimilado todo aquello y miraba confusa a aquel muchacho.
-¿Arthros?¿Qué es eso?-La chica no paraba de hacer preguntas.-Quiero volver a casa, ahora, por favor...
-No puedes irte, acabas de llegar.-Dijo acercándose a ella. La chica dio un paso atrás en un acto reflejo.
-No te acerques,quédate lejos de mí niño; digo lobo ¡ahgg!, ni siquiera sé lo que eres:-Dijo mientras se dejaba caer en el suelo y se agarraba de las rodillas haciéndose un pequeño ovillo sobre sí misma.
-No soy ningún licántropo, solo soy un ``Kalatary´´ y no te haré daño.-Explicó.-Mi nombre es Caleb.-Dijo tendiéndole la mano.
Por primera vez Abi se fijó en su aspecto; llevaba una camisa totalmente blanca, unos pantalones negros, con cientos de bolsillos, y unas botas que le llegaban a la altura de las pantorrillas  negras. Llevaba una gabardina de cuero negro que le llegaba a los tobillos,sobre el brazo izquierdo había un dibujo de un dragón de color azul, las solapas de esta estaban levantadas de forma que solo se le podían ver los ojos, de un azul eléctrico realmente excitante. De su cinto colgaban varios sables y cuchillos, pero ninguno era tan grande como el que llevaba a la espalda en una funda negra. El pelo le caía lacio a la altura de la nuca en mechones dorados que intentaba sujetar en una cinta de color verde, pero algunos de ellos tapaban parte de sus preciosos ojos haciéndole tener un aspecto misterioso. En conjunto tenía un aspecto aterrador y fascinante al mismo tiempo. Abi respiró un par de veces e intentó calmarse``ponerse nerviosa no conducirá a ninguna parte´´ pensó.
-Yo soy Abi.-Dijo cogiendo su mano y poniéndose en pie.
-Eso ya lo sé, te he estado observando.
Abi no estaba acostumbrada a que le prestasen atención y menos a que la observasen, ella solía pasar desapercibida entre la multitud.
-¿Observándome?-Preguntó confusa.
-Claro, ¿qué te crees que hacía en tu instituto?-Preguntó mientras sonreía burlonamente.
Abi puso los ojos en blanco.
-Bueno, pues me parece muy bien que te entretengas ``observando´´ a la gente, pero si me pudieras ayudar a volver a casa te estaría muy agradecida.
-¿A casa? No, pequeña, tenemos que hacer unas cuantas cosas antes de volver a casa.Y no te preocupes por James y los demás, no se darán cuenta de tu ausencia.-Añadió al ver que la muchacha iba a replicarle.
-¿Cómo sabes quién es James?-Preguntó.
-¿Acaso no escuchas cuando te hablan? Te dije que te he estado observando, conozco a Charlie, a Mery, a Nathalie, a tu madre biológica y a ese niño...¿cómo se llamaba?-Preguntó chasqueando los dedos.
-¿Michael?-Respondió Abi enarcando una ceja.
-Sí, eso es.-Contestó Caleb.
Abi pensó que aquel muchacho tendría la edad de Michael.
-Bueno, basta de cháchara dijo mientras la cogía de la mano y la empujaba levemente para que caminase.-Nos queda mucho camino que recorrer.-Explicó.
-¿De qué hablas?-Dijo desasiéndose de su mano.-Yo tengo que volver a casa.-Dijo malhumorada.
-Genial...¿no podrías cooperar?no, tenía que ser una cabezota.-Dijo para sí.-Mira niña, no tengo ganas de discutir, puedes venir por las buenas o por las malas, tú eliges.-Añadió.
-Primero, no soy una niña; segundo, no iré contigo a ninguna parte; y tercero, llevar un par de cuchillos no hacen que seas más duro.-Dijo cruzando los brazos sobre el pecho.
En un rápido movimiento que el ojo humano de Abi no pudo perceptir, Caleb la cogió de un brazo, le hizo una llave y se lo pegó a la espalda antes de que ella pudiera darse cuenta de que el ya no estaba delante suya. Caleb inclinó su cabeza hacia adelante, de manera que sus labios quedaron a la altura de la oreja de la chica. Abi pudo sentir su respiración. El muchacho le apartó los rizos y le susurró al oído ``no me subestimes, pequeña; no tienes ni idea de lo que soy capaz de hacer.´´
El corazón de Abi comenzó a latir alocadamente; su respiración se tornó irregular. No conocía a aquel chico, ni tan siquiera estaba segura de si era humano, ¿y le había insinuado que podría morir?
-Y ahora deja de comportarte como una niña malcriada y ven.-Dijo mientras la soltaba y echaba a andar.
Abi abrió la boca para protestar pero la cerró al instante al recordar su cinturón lleno de cuchillos y su amenaza.
La chica comenzó a andar y se puso al lado de Caleb a regañadientes. El muchacho esbozaba una sonrisa al ver la reacción de la chica.
De repente Abi se acordó de Caleb en su forma lobuna y sintió como se ponía colorada al recordar como le había hablado de aquella forma tan tonta e infantil; agradeció la presencia de sus pecas que disimulaban su sonrojo.
-¿Por qué me observabas?-Le espetó.
Caleb la miró desconcertado y volvió a esbozar una de sus sonrisas torcidas.
-Ya lo sabrás.-Contestó.
-Bueno ya que no me lo vas a contar, al menos podrías explicarme porqué eres un lobo.-Dijo sarcástica.
-No solo soy un lobo, puedo cambiar de forma y convertirme en cualquier animal.Pero me gustó la forma en la que me hablaste cuando era un lobo.-Explicó sonriendo.
Abi miró a otro lado malhumorada.Quería ignorarlo, pero él era el único que podía saciar su curiosidad  y lo sabía.
-Pero, entonces...¿qué eres?_preguntó.
-La gente nos llama ``cambiantes´´, pero nosotros preferimos llamarnos ``Kalatary´´.-Explicó.
-¿Y se supone que vigilas a la gente de la tierra para raptarla y traerla a... Artus, Artos...bueno, a como se llame esto.-Preguntó de nuevo.
.Arthros.-Contestó.
Abi puso los ojos en blanco ante la respuesta del muchacho.
-No, tu caso es especial, por eso te traje aquí.Normalmente vamos a vuestro mundo a parar los ataques contra la naturaleza.-Explicó.-No es nada personal, solo intentamos sobrevivir.
-¿Sobrevivir?-Preguntó desconcertada.
-Hace millones de años Arthros y tu mundo eran uno, estaban unidos y los humanos convivían con los Arthrosianos, pero el hombre se volvió egoísta y avaricioso; comenzó a destrozar bosques y a matar seres mágicos, por lo que, según cuenta la leyenda, El Jefe Superior dividió ambos mundos. La magia se quedó aquí y tu mundo comenzó a morir. De echo sigue muriendo, sin que nadie haga nada al respecto. Estáis dejando sin recursos vuestro propio hogar y ya no hay nada de magia.-Explicó.
Abi apenas había parpadeado durante toda la conversación y ahora intentaba asimilar toda esa información y procesarla en su cabeza.
-Por eso los humanos no sois bienvenidos.-Dijo mientras escupía hacia un lado del camino.
-Si no somos bienvenidos¿por qué me has traído aquí?-Preguntó
-Ya te lo dije antes, y te lo repito; eres un caso especial.-Dijo secamente.
-¿Entonces, tú sabes hacer magia?-Preguntó para cambiar de tema; a Caleb no parecía agradarle hablar de humanos.
-Yo no, solo los magos, las brujas y las hadas pueden usar la magia.-Explicó.
-A ver, tu eres un ``Kalatary´´ y cambias de forma constantemente.-Caleb asintió.-Luego la magia solo la pueden practicar los magos, las brujas y las hadas.Y por último hay un Jefe Superior que es como el rey de todo esto ¿no?.
-El Jefe Superior murió, pero más o menos vas entendiendo las cosas.Aprendes rápido pelirroja.-Comentó.
-Bueno, seguro que aún me queda mucho.-Dijo lanzando un leve suspiro.
Caleb miró al cielo.
-Pronto será de noche y tendremos que acampar.-Comentó.-Será mejor buscar un sitio dónde pasar la noche.-Añadió.
Abi recordó a su familia.
-Tengo que avisar a Mery de que no dormiré en casa e inventarme una excusa.-Dijo preocupada mientras sacaba el móvil de la mochila.
-Guarda eso, la tecnología no funciona en un mundo de magia; y no te preocupes por ellos, no se darán cuenta de tu ausencia.-Explicó el muchacho.








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