Seguidores

martes, 21 de mayo de 2013

Los Gunklee (Capítulo 9)

Al ir en el carro llegaron a Campbell cuando empezaba a anochecer.
Caleb y Abi le dieron las gracias a Louis y a su padre.
-¿Por qué siempre que hablamos con desconocidos me presentas como tu hermana y mientes sobre mi nombre?-Preguntó cuando ya se habían ido
-La vida me ha enseñado que no debes confiar en nadie.-Respondió mirando hacia otro lado.
Ambos cruzaron el centro de la ciudad y se dirigieron una inmensa edificación hecha de piedra que contaba con cinco plantas, más la del sótano y la buhardilla.El edificio tenía un patio delantero dividido en dos por un camino de piedra que conducía a la entrada principal.Todo el complejo estaba cercado con una verja alta de color negro.
Los chicos cruzaron el patio delantero y llamaron a unas imponentes puertas metálicas de al menos cuatro metros de altura.Estas se abrieron, pero nadie los esperaba tras de ellas. Abi lanzó una exclamación ahogada de puro asombro.
-Te acostumbrarás, será cosa de Bastak. Él es el gerente de todo esto, algo así como el director, y también es un miembro de la Selbua.-Explicó.-Por cierto, nunca le llames Bastak, siempre Lord Peniston.
Subieron unas escaleras llenas de ricos adornos en los pasamanos, a lo largo de los pasillos se veían colgadas lámparas de arañas y cuadros de seres mitológicos:Había unos centauros lanzando flechas; hipocampos, sirenas, minotauros, dragones...A la chica todo aquello le recordaba a su libro de mitología que le habían regalado cuando era pequeña.
-¿Te gustan?-Preguntó una voz a su espalda. Abi se giró, un hombre de pelo cano le sonreía.
-Buenas noches Lord.-Saludó Caleb.-Ella es la chica de la que te hablé.
-Un placer señorita,-dijo besándole la mano,-sea bienvenida a nuestra casa.
Abi se sonrojó levemente y asintió.
-¿Dónde están Rose y los demás?-Preguntó Caleb.
-En la cocina.-Respondió el hombre.
Caleb le dedicó a Abi una media sonrisa y salió corriendo escaleras abajo.
De repente Abi se sintió sola y desprotegida al no estar el muchacho con ella.
-¿Por qué estoy aquí?-Preguntó Abi sorprendiendo a Lord Peniston y a sí misma.
-¿Caleb no te explicó nada?Es usted un caso especial, normalmente no traemos humanos a nuestras tierras, señorita...
-Fischer, Abi Fischer.-Contestó la muchacha.
Muy bien, señorita Fischer, si no le importa iremos a mi despacho; allí estaremos más cómodos.-Dijo mientras giraba sobre sus talones y echaba a andar seguido de la chica.
Subieron al tercer piso y se dirigieron a una puerta de roble en la que había una placa dorada en la que se podía leer ``Despacho´´. Lord Peniston abrió la puerta sujetándola por delante de él e invitando a Abi a pasar.
La habitación era realmente acojedora, había una gran ventana de la que provenía toda la luz que inundaba la estancia.El hombre se sentó en una butaca de cuero negro situada tras un enorme escritorio de roble. Lord Peniston hizo un gesto hacia Abi invitándola a tomar asiento en uno de los sillones situados al otro lado del escritorio.
-Supongo que tiene muchas preguntas, señorita Fischer...-Comenzó.
-Si no es molestia, prefiero que me tuteé.-Le interrumpió la muchacha.
-Claro.Bueno, esto será difícil de explicar.¿Te habló Caleb de los Guardianes?-Preguntó.
-Me dijo que son como la policía de mi mundo; que se encargan de mantener a raya a unos seres que se llaman Dolontes .-Respondió mientras hacía memoria.
-Exacto.Normalmente los Guardianes son seres de este mundo; por ejemplo Caleb, un Kalatary.¿Entiendes?-Preguntó clavándole a Abi la mirada. La chica asintió.-Hay muchos tipos de Guardianes.Rose es una elfa.
-¿Los Dolontes son animales?-Preguntó con curiosidad la chica.
-Bueno, son seres en los que, al principio de los tiempos, se les había practicado magia negra que les provocó mutaciones; solo sienten dolor y atacan con el único objetivo de matar.-Explicó.
-Caleb me dijo algo así, pero parece tan subreal...-Dijo en un murmullo casi inaudible.
-No es subreal, la magia se puede usar para el bien y para el mal.
-Pero, sigo sin saber que pinto yo aquí. Caleb me contó que los humanos no somos bienvenidos porque por nuestra culpa hubo una división que separo mi mundo de este.-Dijo mientras miraba a Lord Peniston en busca de alguna explicación coherente.
-Vaya, veo que estás bien informada.-Dijo mientras se levantaba de su sillón y se dirigía hacia la ventana.Se quedó allí parado contemplando el paisaje. Su gabardina negra era como la de Caleb, a diferencia que esta tenía una una P dorada  en la espalda, También usaba unas botas negras como las del muchacho.
-Pero aún no se casi nada.-Dijo mientras jugueteaba con uno de sus rizos.
-Estás aquí porque hace años que buscamos a la descendiente de la familia Grunklee; era una de las familias de Guardianes más importantes.-Dijo mientras se giraba y la miraba directamente.-¿Me permites ver si tienes La Marca?-Preguntó.
Abi asintió no muy convencida de lo que hacía.
-Los Grunklee tenían una marca en forma de estrella en el tobillo derecho.-Dijo señalándole la bota.
-Yo no tengo ninguna maraca de ese tipo en el tobillo derecho.-Dijo ante la sorpresa de Lord Peniston.-Pero tengo una en el izquierdo.-La chica se quitó la bota y dejó que el hombre examinara su tobillo.Allí estaba, una pequeña marca blanca de nacimiento, no mas grande que un pulgar.
-Sí, tú eres la hija de Hans, la heredera de los Grunklee.-Dijo con una amplia sonrisa.
Abi se colocó la bota sin decir nada.
-¿Qué le paso a mi familia?-Preguntó mientras se mordía el labio inferior.
-Tus padres desaparecieron  cuando tu madre  estaba embarazada.-Explicó.-Desde el principio pensamos que os podríais haber escondido en el mundo de los humanos y os estuvimos buscando durante dieciséis años.
-Pero mi madre es humana, como yo.-Dijo la chica.
-Tu madre es una bruja blanca, y tu padre un humano que llegó a ser Guardián; nunca antes había pasado tal cosa.Ambos se enamoraron y decidieron casarse, justo dos años antes de tu nacimiento.
-Pero mi padre, está muerto.Murió hace dos años, en el ejército.-Explicó Abi mientras dirigía su mirada hacia el suelo.
-Tu padre regresó a Arthros para defender su tierra de los ataques de los Dolontes, su número ha ido en aumento y necesitábamos su ayuda.Aprovechamos la bomba del campamento de Iraq para haceros creer que murió.-Explicó mientras clavaba sus oscuros ojos en los de la chica.
A Abi se le hizo un nudo en la garganta y las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos; la chica tragó saliva y se las secó antes de que comenzasen a resbalarle por las mejillas.
-¿Mi padre está vivo?¿Aquí?-Preguntó mientras intentaba mantener la compostura.
-Sí, pero tuvo que salir de cacería, volverá al final del día.Aunque creo que ahora, lo mejor es que conozcas a los demás Guardianes y después deberíamos cenar.-Dijo mientras abandonaba la estancia seguido de la chica.
Bajaron las escaleras de los dos pisos y se dirigieron a la cocina.
Había cinco personas en la estancia.La mujer que estaba cocinando le llamó especialmente la atención., le recordó a Dorothy, la enfermera del hospital.
-Muy bien, compañeros. Prestad un segundo de atención.-Todas las cabezas se giraron y sus miradas se clavaron en Lord Peniston y luego en ella.
-Esta es Abi, la hija de Hans.-Explicó.
-¿Hans Grunklee?-Preguntó Caleb, que estaba apoyado sobre la encimera en compañía de una muchacha de aproximadamente su edad.Aquella chica parecía una modelo de las revistas que compraba su madre y que luego apenas leía.
-Sí, la última heredera.-Dijo el hombre.
Abi se sonrojó y se mordió el labio inferior; no estaba acostumbrada a ser el centro de atención y aquella situación la incomodaba un poco.-
-Te dije que eras especial.-Comentó Caleb guiñándole un ojo a la chica.



No hay comentarios:

Publicar un comentario