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viernes, 24 de mayo de 2013

La Bienvenida (Capítulo 10)

-Tú nos dijiste que la familia Grunklee se había extinguido y que Hans era el único que quedaba.-Dijo el chico que estaba apoyado en la pared más alejada de la puerta.
La escasa luz y el flequillo negro del muchacho le impedía a Abi ver su rostro; tenía un aspecto misterioso y atrayente a la vez.
-Ventua, todos sabíamos que Hans y Evelyn esperaban una hija.-Contestó Lord Peniston.
-Sí, pero nadie sabía que estaba viva.-Comentó Caleb.
Abi miró interrogante a Lord Peniston, pero este tenía la mirada clavada en Caleb.
-Eso no viene al caso, ahora lo importante es acomodarte.-Dijo mientras le dedicaba a Abi una amigable sonrisa.-Rose, ¿te importaría buscarle una habitación y prepararla para nuestra invitada?-Preguntó dirigiéndose a la muchacha que estaba junto a Caleb.
La muchacha se puso en pie y miró a Abi a los ojos; le sacaba a la chica una cabeza. Era como una modelo, aparentaba veinte años, su melena castaña,perfectamente lisa le llegaba hasta la cintura. Sus ojos eran marrones, casi negros y algo en su mirada hacía que la viera como a la persona mas sexy del mundo. Sus labios estaban torcidos en una perfecta sonrisa.Todo en ella inspiraba paz pero al mismo tiempo admiración.
La chica le hizo un gesto para que Abi la siguiera y salió de la cocina. Rose tenía un andar majestuoso y su melena se balanceaba sobre su espalda con cada paso. Abi tuvo que caminar rápido para situarse a su altura.
Subieron al cuarto piso,dónde estaban situadas las habitaciones de los Guardianes, recorrieron todo el pasillo, Rose abrió la puerta de una habitación de paredes grisáceas, sin más decoración que un viejo y destartalado armario, un pequeño escritorio y una cama doble.
-Ya sé que esto no tiene muy buena pinta...-Comenzó Rose.
-Tampoco está tan mal.-Dijo Abi.
-Por Dios, da asco, la pintaremos y la decoraremos; esto tiene que ser habitable.-Dijo Rose.- Y tampoco vendría mal comprarte algo de ropa.-Dijo señalando su vestido.
-A mí me gusta este.-Comentó Abi encogiéndose de hombros.
-Sí, pero necesitarás algo más que eso si te quedas aquí.Además, Caleb no tiene muy buen gusto para la ropa.-Añadió la muchacha.
-Quizás podríamos empezar por pintar las paredes, ¿no?-Preguntó Abi.
-¡Claro!-Contestó con una sonrisa.-La mía es de color rosa ¿quieres verla?-Preguntó cogiendo a Abi del brazo y llevándola a la habitación contigua sin darle tiempo a responder.
La habitación de Rose era preciosa, muy femenina para el gusto de Abi, pero ideal para alguien como Rose. Las paredes eran totalmente rosas, llenas de pequeños dibujos de flores negras; estaba mucho más amueblada que la suya; había una cama enorme con dosel, una mesilla a cada lado de la cama. Un enorme armario de color negro que tenía un espejo en un lateral, un escritorio perfectamente ordenado y un biombo blanco y negro del que colgaba ropa.
-Cuando acabemos, tu habitación se parecerá a esta, ¿de qué color te gustaría pintarla?-Preguntó.
-Bueno el verde me gusta mucho.-Comentó.
-¡Pues, vamos! Hay mucho que hacer.
Ambas regresaron a la que sería la habitación de Abi y quitaron los muebles de ella, y comenzaron a limpiar las telarañas que se acumulaban en las esquinas.
Cuando ya habían limpiado todo bajaron al piso principal dispuestas a salir para comprar pintura cuando se toparon con el chico al que Lord Peniston había llamado Ventua. El chico iba jugueteando con una pequeña daga entre los dedos. Tenía el pelo totalmente negro y, cuando alzó la vista, Abi vio por primera vez sus ojos; eran totalmente grises y algo en ellos le inspiraba a la chica desconfianza.
-Ventua, ¿has visto a Caleb?-El chico miró a rose y después a Abi.
-Estaba en la cocina.-Dijo mientras echaba a andar hacia el segundo piso.
Las muchachas se dirigieron a la cocina.Allí estaba Caleb, aún apoyado en la encimera y charlando animádamente con Lord Peniston.
-Caleb, ¿nos acompañas a comprar pintura verde para la habitación de Abi?-Preguntó Rose.
-Hay pintura en el sótano.-Dijo secamente.
Las chicas abandonaron la cocina y recorrieron el pasillo hasta llegar a una puerta de roble más pequeña que las demás, situada al fondo del pasillo. La puerta crujió al abrirse y dio paso a unos peldaños de piedra desgastadas por el paso de los años. El sótano estaba a oscuras, era un lugar frío y húmedo, de paredes y suelo de piedra. Abi se abrazó a sí misma mientras temblaba levemente.
Rose salió triunfante de un rincón con un cubo lleno de pintura en la mano.
-¡Bingo!-Dijo con una sonrisa.
Cuando subían hacia la habitación de la chica se encontraron con Caleb; se había quitado la gabardina y ahora llevaba una camisa blanca y unos vaqueros desgastados. En la mano sostenía un par de brochas y un rodillo.
Abi miró interrogante sus vaqueros
-Vuestro mundo también tiene algunas cosas buenas, estos pantalones son muy cómodos.-Dijo encogiéndose de hombros.-Además vais a necesitar una ayudita y no quiero manchar mi gabardina.
-Por favor, nos las arreglamos bien solas, Caleb.-Respondió Rose sarcásticamente.
-Bueno, no dirás lo mismo después de hablar con Bastak, ha encontrado a Soul jugueteando en la sala de armas y no le ha hecho ninguna gracias, me ha dicho que te avisase, quiere hablar contigo.
-¡Ese niño nunca está quieto!-Exclamó Rose mientras salía corriendo.
-Bueno... parece que solo quedamos tu y yo, pequeña, así que vamos a pintar.-Dijo guiñándole un ojo y subían el último tramo de escaleras hacia la nueva habitación de Abi.
-Por cierto,no me vuelvas a llamar pequeña.
-Lo que tu digas, pelirroja.
Empezaron a pintar en silencio; pero la chica no tardó en romperlo con sus preguntas.
-¿Quién es Soul?
-Es el hermano pequeño de Rose, estaba antes en la cocina.-Respondió.
Abi empezó a hacer memoria pero no recordaba a ningún niño.
-¿Es un Guardián?-Pregunto de nuevo.
-No, es demasiado pequeño, pero su padre sí; hasta los doce años no empiezas la iniciación.
-Pero ¿será un Guardián?-Preguntó la chica.
-Quizás... aunque es muy difícil que haya dos Guardianes en una familia.-Explicó.
-¿Qué se supone que hacéis los Guardianes?
-Mantenemos a raya a los Raudons, a los Leependas, a los Nanturias... hay muchos tipos de Dolontes. Y también intentamos combatir a La Sombra.-Explicó mientras pasaba el rodillo cubierto de pintura por la pared.
-¿Qué es eso de La Sombra?-Preguntó mientras miraba a su compañero.
Caleb lanzó un suspiro pero no la miró.
-Como sabes, siempre hay un lado bueno y un lado malo; La Sombra es un antigua espíritu muy poderoso y digamos que esta relacionado con los Dolontes. Hace años se creó un grupo de magia negra, como una secta; se hacían llamar los Blackshadow, ellos se aliaron con La Sombra. Fueron ellos los que crearon los primeros  Dolontes, pero  con el paso de los años nos dimos cuenta que esos seres se pueden reproducir trayendo camadas de doce o incluso más.-Abi le miró atónita.
-¿Pero no necesitaban magia negra para poder vivir?-Pregunto confusa.
-Ya no, he visto camadas de quince, y en apenas tres meses llegan a la edad adulta, y se vuelven más violentos.Muchos de ellos son venenosos y con una solo mordedura podrían matar a cualquier humano.-Abi le miró a los ojos sin parpadear.
-Humano...tú... no eres...¿humano?-Dijo bajando la vista hacia el suelo.
-Soy un Kalatary, puedo adoptar cualquier forma animal.-Dijo tapando el bote de pintura. Habían acabado bastante rápido.
El chico salió de la habitación dando por zanjada su conversación. Abi salió detrás de él.
-¡Caleb!, espera.-Gritó.Pero el chico hizo caso omiso a sus llamadas y comenzó a bajar las escaleras para dirigirse al sótano.
Abi le siguió medio corriendo, para adaptarse a su apurado paso.
-Caleb, espera-Dijo cuando ya estaba a su lado.El chico siguió sin responder.-¿Estás bien?-Preguntó mientras intentaba mirarle a los ojos, pero el chico evitaba que sus miradas se cruzasen.
-¿Es por lo de que no eres humano?¿que eres un Kalatary, un cambiante?-El chico se paró en seco y la miró directamente.Sus ojos se habían vuelto de un azul más eléctrico y la chica juraría que vio una chispa saltar en ellos.
-Mira, niña; nunca jamás me vuelvas a llamar cambiante; no tienes ni idea  de lo que soy ni de este mundo; no tienes derecho a opinar.Si estás aquí es por Lord Peniston, a mí no me importa que seas una Grunklee, para mí sigues siendo una niña que solo sabe incordiar haciendo preguntas.-Caleb estaba visiblemente enfadado, se giró y corrió escaleras abajo dejando a Abi sola con una sensación de vacío y vulnerabilidad inmensa.





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