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sábado, 4 de enero de 2014

La Alineación (Capítulo 23)

No sabía si aquello estaba bien o mal, lo único que sabía era que no quería que acabase. Los labios de Caleb ardían y se movían frenéticamente junto a los suyos, su lengua pidió paso abriendo lentamente la boca de la chica para unirse a la suya.
El chico la agarró por la cintura y la sentó sobre su regazo sin apenas esfuerzo, sus cabezas quedaron casi a la misma altura. Las chispas de los ojos de Caleb saltaban frenéticamente en sus pupilas; los ojos de Abi se volvieron de un verde resplandeciente, la chica atrajo a Caleb hacia ella y le besó como nunca jamás había besado a nadie; sus manos viajaron hasta la nuca del muchacho y entrelazó sus dedos en su pelo. Caleb sujetaba firmemente la cintura de la chica con un brazo, dejando el otro libre para pasearse por la espalda de la pelirroja y sujetarle con delicadeza la nuca, impidiendo que ella se separase. Las manos de Abi bajaron por el pecho del chico recorriendo con los dedos los músculos que se adivinaban bajo su ropa.
La chica se separó durante un par de segundos para tomar aire, pero Caleb la volvió a atraer hacia él; una quemazón bajaba por su garganta hasta llegar a la boca del estómago. Sabía que aquello estaba mal; las relaciones entre Guardianes estaban prohibidas, pero nunca antes había sentido algo igual por nadie; le gustaba demasiado que la chica acariciase su piel y ¡por qué negarlo? le encantaba la forma en la que los labios de Abi se movían junto a los suyos; frenéticos, rápidos y delicados al mismo tiempo.
Caleb mordió con suavidad el labio inferior de la chica recibiendo como respuesta una intensificación del beso.
No quería parar, quería besarla de ese modo todos los días, pero la imagen de Hans apareció en su mente haciendo que diese un respingo; intentó apartar la imagen del hombre de su mente y centrarse en Abi, pero esta volvía una y otra vez. Al final optó por apartar a la chica con delicadeza.
Lo primero que vio fueron los brillantes ojos de la chica, su verde resplandecía de una manera extraña que le atraía, si era posible, aún más ; Abi le dedicó una mirada de confusión, sus labios estaban más rojos y sus mejillas encendidas destacaban sobre su piel blanca; tenía el pelo revuelto de una manera extrañamente sexy, el chico apartó la mirada de ella.
Abi, intuyendo que algo no iba bien, se levantó de su regazo y se sentó a su lado. Aquello empezaba a ser algo incómodo.
-Esto no debió pasa-dijo Caleb evitando mirarla a los ojos.
-¿No debió pasar? Pero si tú...
-Sí, ya sé que yo te besé, pero está mal-dijo interrumpiéndola.
``¿Por qué está mal? ¿Acaso no le gustó? Pero él empezó... yo solo le seguí.´´
En la mente de la chica  comenzaron a aparecer interrogantes. Ella había sentido una chispa, algo realmente mágico, como una conexión ¿se estaría volviendo paranoica o aquella sensación era real?
Nathan apareció con un par de conejos en la boca y sus ojos lobunos pasaron de Caleb a Abi; el también notó la tensión que les rodeaba, ambos tenían las mejillas enrojecidas. Nathan se limitó a dejar las presas junto a la pequeña hoguera y se tumbó en el suelo observándolos.


Rose subió las escaleras del edificio a todo correr con la mochila le golpeándole la espalda con cada paso que daba.
-Deberías tener un poco de consideración conmigo ¿no crees?
-Cállate, Brooke-respondió gruñendo.
-Solo digo que no es nada cómodo, podrías ir más despacio ¿sabes?
La chica se limitó a soltar otro gruñido y a ignorar las quejas de su libro de magia.
 Llegó hasta el despacho de Lord Peniston y abrió la puerta tras oír un ``Adelante´´ por parte del hombre.
Ventua ya estaba en la habitación, junto a Hans y Lord Peniston, los tres estaban leyendo uno de los libros de la biblioteca privada del hombre.
-Tengo noticias-dijo la chica sacando a Brooke de la mochila, y abriéndolo sobre el escritorio.
-Nosotros también, y me temo que no son buenas-Hans lanzó un suspiro, se puso en pie y se dirigió hacia la ventana que daba al jardín.
La chica pasaba las páginas del libro buscando la sección de La Sombra cuando llegó a ella comenzó a pasar las páginas lentamente hasta que se paró en una, al margen de la página había unas anotaciones echas por el antiguo dueño de ese libro. Todos se inclinaron sobre la mesa para poder leer lo que había anotado.
``La Sombra ha atacado Arthros en períodos de cien años  durante generaciones; pero estos períodos no son más que una simple coincidencia, La Sombra consigue su máximo poder cuando las siete esferas celestiales están en perfecta alieación. Este fenómeno ha tenido lugar cada cien años, con períodos de variación de hasta doce meses, por lo que los cálculos matemáticos que hacen referencia al tiempo medido mediante el sistema terrenal son incorrectos y por lo tanto nulos...´´
Lord Peniston levantó la vista del libro para mirar a Rose.
-¿desde cuando tienes este libro?
-Desde que empecé a estudiar magia, pero nunca había leído esto; solía centrarme en memorizar los conjuros.respondió la chica.
Un incómodo silencio se quedo flotando en el aire, la tensión era tan grande que podría cortarse con un cuchillo.
Hans se dirigió a la mesa y cerró a Brooke; este parpadeó un par de veces, pero no dijo nada.
- Apenas faltan un par de semanas para la alineación, eso contando con el máximo tiempo posible.
Todos se giraron para clavar sus miradas en Ventua. Había permanecido en silencio todo el tiempo; su voz hizo que Rose diese un respingo; aquel chico era muy bueno en la lucha, siempre acertaba con las flechas y lanzando cuchillos era el mejor. Pero había algo en su forma de actuar que no le gustaba a la chica; siempre se movía entre las sombras, sin hacer el mínimo ruido; raramente hablaba, pero cuando lo hacía sus palabras se convertían en afilados cuchillos que atravesaban la piel de quien le escuchaba; parecía que nada le daba miedo, al igual que Caleb, era uno de esos chicos decididos y misteriosos que lo arriesgaban todo en la batalla.
-Deberíamos prepararnos, si no esto será una masacre- Ventua estaba extrañamente tranquilo.
-Siempre es una masacre, ya lo sabes. Es algo inevitable-Hans había vuelto hasta la ventana y miraba fijamente el jardín.
El hombre seguía pensando en su hija ¿ qué estaría haciendo ahora? No podía evitar preocuparse por ella, al fin y al cabo nunca antes había estado en Arthros y no tenía ni idea de la manera en la que funcionaba todo aquello. Pero por otra parte confiaba en Caleb, para él era un buen chico y sabía, sin lugar a dudas, que se encargaría de cuidar de Abi.
A su alrededor todos hablaban sobre el inminente ataque de La Sombra. Era demasiado pronto y les había cogido por sorpresa.
``¿Cómo es posible que en tantos años nadie se hubiese dado cuenta de lo que provocaba los ataques era la alineación de los astros?´´
En cierto modo esa teoría era muchísimo más factible que la de los cien años. Pero era increíble que nadie antes hubiese pensado en eso.
-Rose, dijiste que tienes a Brooke desde que ingresaste en la escuela de hechicería ¿no?- Preguntó  el hombre fijando la vista en la muchacha.
-Sí, a todos los alumnos nos dan un libro de hechicería; pero ya sabes que Brooke es distinto a los demás; perteneció a uno de los integrantes de la Selbua.
-¿Ninguno de tus compañeros tuvo uno igual?
-Que yo sepa no, cuando hicieron la entrega de libro, solo Brooke era distinto; además ya me explicaron que era especial.
-Por eso nadie sabía lo de la alineación, todo tiene sentido-Hans paseaba de un lado a otro con las manos en la espalda.
-Hans, ¿que insinúa?-Preguntó el hombre.
- Los libros de magia son todos iguales, excepto los que poseen los miembros de la Selbua. Cuando uno de ellos muere, le ceden su libro a un alumno que cumpla una serie de condiciones que ellos mismos imponen. Nadie más que el portador del libro puede acceder a él, salvo que su dueño lo consienta. Ningún otro alumno, profesor o incluso mago experimentado puede leerlo sin su consentimiento.
-Por eso nadie sabe nada de la alineación, solo los integrantes de la Selbua... tiene sentido, pero...
-¿Pero qué?-Pregunto Hans deteniéndose y mirando inquisitivamente a Lord Peniston.
-¿Por qué nadie dijo nada? Hay más alumnos que tienen libros de la Selbua, y sin embargo jamás se tuvo noticia de esto.
-Esta escrito a mano, apostaría el cuello a que los demás Portadores no tienen nada escrito sobre la alineación-dijo Rose.
-Bueno, pues el resto de la Selbua debe de saberlo, no creo que esto sea mentira.
-No necesariamente- todas las cabezas se giraron hacia  Lord Peniston- quizás lo escribió aquí por miedo a decírselo a los demás, solo podría leer esto el siguiente Portador.
-Pero, Lord Peniston, ¿por qué ocultaría alguien esto? es demasiado importante.
-Quizás por miedo.
 Las palabras del hombre se quedaron flotando en el aire, Se miraron unos a otros esperando que alguno hablase; pero todos permanecían en silencio.
-Espero que ninguno de vosotros tenga planes-la voz de Hans resonó por toda la estancia, atrayendo la atención de sus compañeros, que lo miraron sin entender lo que quería decir.
-Hans, no estamos para juegos...-comenzó Lord Peniston.
-Nos vamos a visitar a la Selbua, esto es demasiado importante como para que lo ignoren.






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