El tiempo pasaba y ni Hans ni el resto de los Guardianes de Campbell regresaba. Pero, cuando su esperanza estaba bajo mínimos, dos puntos luminosos se unieron a los diez que ya estaban brillando; Ghasor y Beneah habían cedido a activar el Círculo tras recibir una exhaustiva explicación por parte de los Campbellienses.
La luz que iluminaba el mapa de las ciudades, dónde aparecían iluminadas por un puntito, se intensificó hasta obligar a todos los presentes a apartar la vista.
-¡Necios!
Todos se giraron para ver quién había gritado, pero su voz era inconfundible. Lord Peniston les sostuvo la mirada con entereza, aún así, no puedo evitar que sus compañeros notasen ese incipiente nerviosismo que llevaba hormigueando en sus venas desde que mencionaron viajar hasta Zarion y entrar en la sede de la Selbua.
-¡Sois unos necios!-repitió sin apartar la vista del grupo-eso traerá la desgracia a todo Arthros.
-Bastak...-comenzó Marcus.
El director centró su atención en el padre de Rose, dedicándole una reprochadora mirada.
-¡No tenéis ni idea de lo que habéis hecho! Acabais de abrir las puertas del mismísimo infierno-la voz del hombre fue subiendo de tono, sonaba cómo si estuviese recitando una profecía, el eco de sus palabras rebotaba una y otra vez en los muros de la estancia, poco a poco iban calando hondamente en las mentes de todos los allí reunidos sin que ellos fuesen conscientes,
De repente, la intensa luz que había surgido sobre el mapa de Arthros cuando las dos últimas ciudades se unieron al Círculo, se extinguió. El suelo comenzó a vibrar haciendo que se desprendiesen del techo y de las paredes pequeñas piedrecillas.
El mapa desapareció en el aire sin previo aviso para dar paso a una masa negruzca que comenzó a invadir toda la pared hasta cubrirla por completo. Todos dieron un paso atrás, intimidados por esa cosa que estaba creciendo en el edificio. Ventua desenvainó dos espadas y se colocó en una posición de defensa, alerta a cualquier ataque de aquella cosa.
Anne, la mujer de Marcus, se acercó al muchacho para posar la mano sobre su hombro en un gesto protector; pero el chico no relajó su postura, estaba acostumbrado a no confiar en nadie y aunque los Guardianes de Campbell eran lo más parecido a su familia, no se fiaba totalmente de ellos.
Abi permaneció al lado de Caleb, el kalatary paseaba la vista de la pared cubierta por aquella extraña masa a la chica, preparado para alejarla de allí si se avecinaba cualquier tipo de peligro. Tenía la necesidad de protegerla, y sentía la necesidad de esconderla de todo aquello.
La masa comenzó a girar lentamente sobre sí misma.
-Es un portal-sentenció Rose, que estaba consultando las páginas de Brooke.
-El Portal de Zarion-añadió Soul, que era incapaz de apartar la vista de la pared.
Lord Peniston comenzó a alejarse, primero, lentamente para luego salir corriendo, sabía perfectamente que si quería escapar solo tendría una oportunidad para hacerlo, y esta era la suya.
Bajó las escaleras a todo correr, con cuidado de no tropezarse con la capa que lo identificaba como director de aquella escuela.
La repentina claridad del sol le obligó a pestañear varias veces para poder adaptar sus pupilas a la luz.
Nathan, que había abandonado el edificio minutos después de la repentina intromisión de Abi, descansaba en su forma lobuna sobre el camino que dividía el patio del edificio en dos. El lobo se puso alerta al oír unos pasos; levantó la cabeza para encontrarse con un apurado director que abandonaba el edificio. Se levantó y se puso frente a él para cortarle el paso, ¿a dónde iba ahora? ¿por qué tanta prisa?¿tendría eso algo que ver con la activación del Círculo?
-¡Largo de aquí, chucho!-exclamó el hombre justo antes de propinarle una patada en el costado izquierdo.
Nathan dejó escapar un aullido, más por la sorpresa que por el dolor. No tardó en recuperar la compostura y agarrar con los dientes la capa de Bastak, impidiéndole seguir. el hombre se giró para dedicarle una mirada envenenada.
Nathan no pasó por alto cómo la mano del director se dirigía a la empuñadura de un cuchillo que quedaba semioculto por la capa.
El arma pasó rozándole el lomo, recortándole unos cuantos milímetros el pelaje de esa zona. Estaba claro que ese hombre no jugaba en su bando.
Una fuerza invisible tiró de Abi hacia dentro y, durante unos segundos que se le hicieron eternos, quedó suspendida en medio de ninguna parte, rodeada de la masa negruzca que, desde allí dentro, lanzaba pequeños destellos dorados a su alrededor. De repente, la gravedad volvió a reclamarla y el suelo se abrió paso entre la masa sin previo aviso, Abi cerró los ojos en un acto reflejo y colocó los brazos formando una cruz delante de su cara para amortiguar una caída que nunca llegó. Unos brazos firmes y fuertes impidieron que quedase hecha papilla contra el pavimento, cuando se atrevió a abrir los ojos de nuevo se encontró con unas pupilas en las que pequeñas chispas azuladas bailoteaban inquietas, Caleb le sostuvo la mirada durante unos segundos más y, por segunda vez, Abi tuvo la sensación de que el tiempo se paraba.
-¿Todo bien, pelirroja?
La voz del chico la devolvió a la tierra, agitó la cabeza afirmativamente.
-¡Esto es una pasada!-exclamó Soul, que admiraba maravillado la estancia en la que se encontraban.
La chica se incorporó, no sin que una ligera sensación de mareo la invadiese.
Estaban en una especie de cueva oval, iluminada por unas pequeñas bolas de fuego que crepitaban a un metro del suelo, ocupando todo el largo de la pared. El suelo estaba cubierto por una alfombra ricamente adornada. Abi se dio cuenta de que el dibujo era un mapa de Arthros.
No tardó en aparecer una figura cubierta de pies a cabeza con una túnica de un blanco impoluto, a la altura del pecho llevaba una M llena de florituras hecha con hilo dorado. La misteriosa figura se quitó la capucha que le cubría la cabeza y les impedía ver su rostro.
Unos ojos ambarinos los miraron con seriedad.
-Bienvenidos, Guardianes de Campbell-dijo con una voz clara y sonora que hizo eco en toda la estancia.
Lord Peniston desenvainó otro de sus cuchillos, su cinturón parecía albergar cualquier tipo de arma blanca, esta vez, la que eligió tenía una fina hoja de aproximadamente doce centímetros de largo, con una empuñadura adornada de pequeñas inscripciones.
El lobo mostraba sus dientes de manera amenazadora, gruñéndole. El hombre esbozó una media sonrisa al ver la reacción del animal.
-Vamos, Nathan; ambos sabemos que eres incapaz de hacerme daño.
El lobo soltó un gruñido en respuesta y echó las orejas hacia atrás.
-¿Acaso me equivoco?-siguió el director-¿traicionarías a tu patria para matarme?
Esas palabras le sentaron como una bofetada, Nathan no podía creer que Bastak fuese tan ruín de atacarle con eso.
El hombre se quitó la capa y la lanzó al suelo con un simple movimiento lleno de elegancia; llevaba puesto su traje de combate, que lanzaba pequeños destellos plateados a la luz del sol.
Nathan se lanzó hacia su yugular, pero el hombre se giró y el lobo solo consiguió alcanzarle el brazo, haciéndole jirones la manga de su traje. Bastak soltó un grito al sentir los dientes rasgándole la piel; nublado por la ira, el director atacó de nuevo y esta vez Nathan no pudo esquivarle; el cuchillo se introdujo en la carne del animal haciéndole un profundo corte dónde antes le había asestado la patada. Nathan dejó escapar un quejumbroso gemido, de la herida comenzó a brotar sangre y la piel que la rodeaba escocía demasiado para tratarse de un simple corte; fue entonces cuando el lobo comprendió que aquel hombre no dudaría en matarlo si tenía la oportunidad, aquello no era un juego, ni tan siquiera se trataba de una pelea, el arma con la que le había herido era de plata.
Bastak sonrió maliciosamente al ver la expresión del lobo.
-No eres más que un chucho-dijo con desdén-eres la deshonra de tu familia-continuó tras intentar herirle de nuevo.
Nathan intentó ignorar sus palabras, pero estas calaron hondo en su mente, repitiéndose una y otra vez. Aquello le había dolido más que el corte.
Agitó la cabeza para deshacerse de esos pensamientos y saltó sobre el director, dispuesto a deshacerle con sus garras.
Pero, nada más tirarlo al suelo se arrepintió, las patas le ardían, bajo su traje, Bastak llevaba una cota de malla hecha con plata.
El lobo saltó hacia atrás, con las patas delanteras ensangrentadas, habían bastado un par de segundos en contacto con la plata para dejarle unas doloras heridas. Ese tipo de protecciones, al igual que las armas de plata, se habían prohibido hacía años y, cualquiera que hiciese uso de ellas, sufría las represiones de la Selbua.
Más sorprendido por ese hecho que por el dolor producido por las quemaduras, se alejó un par de metros de él; sabía que, probablemente, también llevase protecciones de plata en las piernas, lo que le dejaba los brazos como único punto débil.
Estaba en medio de una lucha para la que no estaba preparado, con un oponente sin escrúpulos que no dudó en saltarse las leyes y usar plata, estaba en una lucha totalmente desigual en la que la suerte brillaba para su adversario.
Nathan esquivaba como podía las armas del director, pero las quemaduras le molestaban y el costado izquierdo le dolía enormemente, seguramente, la patada que le había dado propinado Bastak le había fragmentado alguna costilla y, a pesar de la rápida curación de los licántropos, necesitaría tiempo para que los huesos volviesen a soldarse en el lugar correcto, un tiempo del que carecía.
IMPORTANTE:
Sí, por fin he publicado, después de casi un año desaparecida he vuelto.
Antes de nada, me gustaría pediros perdón por irme sin avisar, pero estoy en mi último año de instituto (curso 2º Bachillerato) y en mayo acabo las clases y me presento a selectividad, he estado muy ocupada con los estudios (de hecho apenas tengo tiempo libre) y, como espero que comprendáis, me era prácticamente imposible escribir, apenas tenía ideas y no quería publicar nada con lo que no me sintiera santisfecha.
Además de todo el tema escolar, pasé por una etapa bastante complicada y, por motivos familiares, no pude trabajar en la novela tanto como me gustaría.
Os preguntaréis por qué no hice nada en verano, pero el poco tiempo libre que tuve lo use para descansar y desconectar un poco de todo.
Siento mucho comunicaros que, a pesar de que haya publicado este capítulo, me temo que, hasta mayo seguiré sin estar muy activa.
También he de explicaros, aunque seguramente ya os habreis dado cuenta, la novela está llegando a su fin.
Desde el principio, esta historia ha tenido muy buena cogida y ha sido increíble, por eso me estoy planteando en hacer una segunda parte pero me gustaría someter a votación esto. Así que dejadme en los comentarios vuestra opinión. ¿Os gustaría que hubiese una segunda parte de Los Guardianes de Arthros?
Por último,pero no menos importante, quería daros las gracias por haberos molestado en leer esto, jamás pensé que os pudiese gustar. Muchas gracias.
¡Ah! Casi se me olvida, he puesto algún comentario por el blog con este enlace: http://www.wattpad.com/myworks ahí, tengo varias historias publicadas, algunos fanfics y otros, simplemente, son ``novelas´´ que me gustaría compartir con vosotros. Por si no os funciona el enlace os dejo mi nombre de usuario para que os paseis por mi perfil y cotilleis lo que llevo escrito: Abifischer
De nuevo, muchas gracias por todo.
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