Seguidores

sábado, 27 de abril de 2013

Nuevos sabores (Capítulo 2)


Hacía mucho frío y ambos iban totalmente abrigados y con las manos en los bolsillos.
-Sinceramente, no sé como eres capaz de comer helados en pleno invierno.-Dijo Michael. Cuando habló sus palabras se convirtieron en pequeñas volutas de humo que se perdieron en el gélido aire de invierno.
-Simplemente adoro comer helados, me da igual la época del año.-Dijo encogiéndose de hombros.
-Algún día enfermarás y yo tendré que cuidar de ti.-Comentó mientras le revolvía el pelo cariñosamente. Abi esbozó una tímida sonrisa y Michael le correspondió con otra.Doblaron la esquina.
Desde que estaba en casa de su tío; ella y Michael iban todas las semanas al Charlie´s Chocolate. el CC, como era conocido por toda la gente, era una cafetería situada a dos manzanas de la casa de Michael; era un pequeño local muy acogedor en el que se servía el mejor chocolate de la ciudad.
Tenía las paredes de ladrillos rojos y de ellas colgaban numerosas fotos en blanco y negro de paisajes y coches antiguos. Los sofás que había por todo el establecimiento eran de cuero negro. Además Charlie era muy amable con los clientes y siempre les recibía con los brazos abiertos.Era una de esas personas que empatizaban con la gente con mucha facilidad.
Abi empujó la pesada puerta de cristal y entró seguida de su amigo.
-Buenas tardes, chicos.-Les saludó un sonriente Charlie desde la barra, dónde estaba sirviendo uno de sus famosos chocolates a la taza.-¿Todo bien?.
-¡Claro!-Contestó Michael.-¿Y tú, cómo te va?-Preguntó el chico mientras se quitaba la chaqueta y se sentaba en uno de los altos taburetes situados a lo largo de la barra.
-No me puedo quejar.-Dijo con una amplia sonrisa.-¿Y tú, que tal pequeña?-Preguntó mientras le revolvía el pelo como lo había echo Michael antes.
-Bien, pero te agradecería que no me despeinases,el viento ya lo hace.-Respondió mientras  intentaba colocarse los rizos en sus sitio.-Por cierto¿te queda helado de chocolate?-Preguntó.
-Lo cierto es que no, en esta época del año la gente no lo pide así que no encargué más.-Explicó encogiéndose de hombros.
Abi se apoyó  con los codos en la barra.
-Pero me tomaré la libertad de invitaros a mi nueva creación.-Dijo Charlie guiñándole un ojo a Abi.
Esta se enderezó.
-¿De qué se trata esta vez?-Preguntó con curiosidad.
_chocolate con nata, copos de maíz y naranja rallada.
-¿En serio?¿Copod de maíz?-Preguntó Michael abriendo los ojos como platos.Pero Charlie ya había desaparecido dentro de la cocina.
-Pues a mi me parece una idea genial.-Comentó Abi con una sonrisa.
-Ya, claro, pero es que tú comes nubes de gominola, café con leche y copos de maíz para desayunar; por no hablar de las mezclas de batidos que haces.
Abi puso los ojos en blanco y Michael le sacó la lengua a modo de respuesta. Charlie apareció con sendas tazas de chocolate.
-¿Tengo que probarlo?-Preguntó desconfiado.
-Pero si está buenísimo.-Dijo Abi.
Ambos la miraron fijamente.
-¿Qué? Esta rico.-Comentó encogiéndose de hombros.
-Te dije que le gustaría.Dijo Charlie mirando a Michael.
-Te olvidas de que Abi tiene un metabolismo extrañamente fuerte que es capaz de digerir casi cualquier cosa.-Explicó mientras apartaba la taza.
-Solo prueba un poco.-Dijo Charlie antes de darse la vuelta e ir a atender a otro cliente.
-¡Puaj!Casi que mejor paso.
-Vamos, solo es un poco.-Dijo la chica mientras una cuchara rebosante de aquella mezcla.
Michael lo probó a duras penas y empezó a hacer muecas de asco.
-Deja de hacer el tonto, Charlie intenta hacer nuevas mezclas para atraer clientes, y se parte el coco pensando que ingredientes mezclar.- Explicó la muchacha.
Pues, sinceramente, yo creo que cogió lo primero que vio y lo mezclo.-Dijo mirando la taza.
Abi cogió la taza de su compañero y se la empezó a beber. Michael la miró atónito.
-¿Qué?Si tú no la quieres la tomaré yo.
-No sé como comiendo lo que comes puedes ser tan pequeña y delgaducha.
-No soy pequeña, tan solo,poco alta.-Explicó Abi.
Charlie volvió junto a ellos cuando Michael estaba a punto de replicar.
-¿Y bien, qué os parece?-Preguntó frotándose las manos.
-Está buenísimo.-Contestó la chica con una sonrisa.
-¿En serio? No estaba muy seguro de ponerlo a la venta...-Explicó el hombre.
-A los clientes les encantará.-Dijo Abi guiñándole un ojo.
Bueno, nosotros nos tenemos que ir.-Dijo Michael al consultar su reloj.-Se hace tarde y mamá estará preguntándose dónde estamos.
-Apostaría el cuello a que sabe que estáis aquí..-Comentó Charlie.
-Sí, pero Michael tiene razón..Tenemos que irnos a casa.
-Bueno, pues volved cuando queráis, ya sabéis que aquí siempre sois bienvenidos.-Dijo a modo de despedida.
Los chicos se despidieron desde la puerta.
Aún hacía mucho frío fuera, así que apuraron el paso para recorrer las dos manzanas que les separaban de su casa.
-Por cierto, Dorothy me mandó recuerdos para ti.-Dijo de repente la chica al acordarse de su madre en el hospital.
Michael sonrió levemente.
-Es un cielo de persona; es muy amiga de mamá y papá.-Explicó el muchacho.
Abi sonrió y siguió caminando a su lado. Michael tenía razón; Dorothy era una gran persona, siempre que se cruzaban por el hospital se interesaba por el resto de la familia.
Llegaron a casa en menos de diez minutos.Al abrir la puerta el calor del hogar les inundó y un suave aroma a pasta les reveló de que la cena de esa noche eran spaguettis.
-¡Por fin volvéis!-Dijo Mery sonriéndoles.
Ambos de despojaron de sus abrigos, pero Michael se fue al salón y la chica subió a darse una ducha.
Mientras dejaba que el agua cayese sobre ella, resbalándole por todo el cuerpo; volvieron a su mente las imágenes del accidente.Se vio así misma y a su madre de camino a una de las audiciones más importantes a las que estaba invitada.Recordaba perfectamente el olor de vainilla del perfume de su madre, y la canción de ``I belive i can fly´´ sonando por la radio.
Recordó el asfalto mojada sobre el cual su coche trazaba las delicadas curvas de la sinuosa carretera.Y por último vislumbró el camión que se cruzó en medio del trayecto, y la colisión de ambos vehículos.
Involuntariamente se llevó la mano al hombro izquierdo dónde tenía la cicatriz en forma de media luna que le ocupaba casi todo el omóplato.
Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos y a resbalarle por las mejillas para mezclarse con el agua de la ducha.
 no lloraba por el dolor que había sufrido en el momento del impacto, si no que lloraba por su madre, por los cinco meses en una cama, y por los médicos que no sabían si despertaría algún día o si su coma se volvería irreversible e iría a la tumba.
Dolía decirlo, dolía pensarlo; pero, sobre todo, dolía la idea de perder a su madre.
Abi suspiró, cerró el grifo, se enrolló en una toalla y salió de la ducha. Se secó el pelo y se miró al espejo.
-Llorar no va a arreglar las cosas.-Susurró.


No hay comentarios:

Publicar un comentario